El mal olor del lavavajillas casi siempre viene del filtro, no de las paredes ni los brazos aspersores. Limpiarlo cada semana —cinco minutos bajo el grifo— elimina el 80% de los problemas de olor y de lavado deficiente. El resto de la limpieza profunda se hace una vez al mes y una vez cada seis meses.
| Tarea | Frecuencia | Tiempo estimado |
| Limpiar el filtro | Semanal | 5 minutos |
| Limpiar brazos aspersores | Mensual | 10 minutos |
| Ciclo con vinagre o pastilla | Mensual | 1 ciclo completo |
| Limpieza profunda completa | Cada 6 meses | 30 minutos |
1. Limpia el filtro semanalmente
El filtro atrapa los restos de comida que el agua arrastra durante el lavado. Si no se limpia con regularidad, esos restos se descomponen dentro del lavaplatos, generan malos olores y, según datos de Bosch, un filtro obstruido puede reducir la presión del agua en los brazos aspersores hasta un 30%. El resultado: platos que salen con restos aunque hayas elegido el ciclo más largo.
- Localiza el filtro en la base del interior: normalmente está en el centro o en un lateral. Gíralo en sentido antihorario para extraerlo. En la mayoría de modelos, se separa en dos piezas: el filtro grueso exterior y la malla fina interior.
- Enjuágalo bajo el grifo con agua tibia: usa un cepillo de dientes viejo para eliminar los restos de comida atrapados en la malla. Dedica atención especial a la malla fina —es donde se atasca más grasa. No uses estropajo metálico: puede dañar la malla y hacer que pase suciedad al interior.
- Limpia también el alojamiento del filtro: la zona donde encaja el filtro acumula suciedad que el propio filtro no llega a atrapar. Pasa un paño húmedo por ese hueco antes de volver a colocarlo.
- Vuelve a colocar el filtro correctamente: gíralo en sentido horario hasta que encaje. Un filtro mal colocado produce ruidos durante el lavado y puede resultar en agua que no drena bien al terminar el ciclo.
2. Desatasca los brazos aspersores
Los brazos aspersores distribuyen el agua a presión por el interior del lavaplatos. Si uno de sus orificios está tapado por cal o un resto de comida pequeño, el agua no llega a esa zona y los platos salen sucios de forma sistemática aunque el filtro esté limpio. Revisarlos una vez al mes evita ese problema.
- Extrae los brazos aspersores: la mayoría se desmontan tirando hacia arriba o girándolos. Hay modelos que necesitan desatornillar una tuerca central. Consulta el manual si no está claro —forzarlos puede romper el encaje de plástico.
- Comprueba los orificios a contraluz: mira cada orificio a contraluz para ver si alguno está parcial o totalmente tapado. Un palillo o una aguja fina sirven para destaparlos. No uses objetos más gruesos: pueden agrandar el orificio y alterar la dirección del chorro.
- Remoja en agua con vinagre si hay cal: si vives en una zona de agua dura, déjalos en remojo 20 minutos en agua caliente con vinagre blanco. El ácido acético disuelve el carbonato cálcico sin dañar el plástico.
- Verifica que giran libremente antes de cerrar: después de montarlos, comprueba que cada brazo gira sin rozar ni los platos ni las paredes del lavaplatos. Si roza, revisa cómo has cargado la vajilla: a veces es un tenedor mal colocado el que bloquea el giro.
3. Pasa un ciclo de limpieza mensual
El vinagre elimina el sarro pero no la grasa. El bicarbonato elimina los olores pero no el sarro. Para un resultado completo, usa los dos en el mismo ciclo —funcionan en fases distintas del lavado y no se anulan entre sí.
- Con vinagre blanco: coloca un vaso o cuenco con vinagre blanco en el cesto superior, boca arriba, y pasa un ciclo completo a alta temperatura sin ningún plato ni cubierto dentro. El vinagre elimina los depósitos de cal en las paredes, las tuberías y las juntas.
- A continuación, con bicarbonato: esparce una taza de bicarbonato en la base del lavaplatos y pasa un ciclo corto a baja temperatura. El bicarbonato neutraliza los olores y aporta algo de brillo al interior. No mezcles ambos en el mismo momento —si se neutralizan entre sí, pierden eficacia.
- Alternativa con pastilla limpiadora: los productos específicos como Finish Máquina Limpia o Somat Machine Cleaner hacen las dos funciones en un solo ciclo. Colócala en el compartimento del detergente y pasa el ciclo más largo y caliente. Funcionan bien, pero el método de vinagre + bicarbonato sale más barato y el resultado es comparable.
- Ventila el interior al terminar: deja la puerta entreabierta unos minutos después del ciclo de limpieza. El interior húmedo y cerrado es el ambiente que más favorece la aparición de moho y malos olores.
4. Limpieza profunda cada 6 meses
Cada seis meses conviene revisar las partes que no se tocan en el mantenimiento habitual. Son las que más acumulan suciedad invisible: las juntas, el dispensador y el sistema de descalcificación.
- Limpia las juntas de la puerta: las gomas acumulan suciedad, grasa y moho en los pliegues. Usa un paño húmedo con un poco de bicarbonato o lejía muy diluida, y pasa el trapo por toda la junta prestando especial atención a los ángulos. Una junta con moho negro no solo es higiénicamente cuestionable: también puede transferir olor al interior durante los ciclos.
- Limpia el dispensador de detergente y abrillantador: enjuágalos con agua caliente y un cepillo pequeño. Los residuos de detergente acumulados pueden obstruir la apertura automática del compartimento durante el ciclo y hacer que el lavado salga peor de lo esperado.
- Pasa un antical específico si tienes agua dura: si vives en una zona con agua de dureza superior a 300 mg/l de carbonato cálcico —gran parte de Madrid, Barcelona o Valencia—, el sarro se acumula más rápido en las resistencias y tuberías. Un antical para lavaplatos dos veces al año previene averías en la resistencia calefactora.
- Revisa y repón la sal regeneradora: la sal mantiene activo el descalcificador interno. Si el piloto de sal está encendido, rellena el depósito aunque no hayas terminado el bote anterior. Un descalcificador sin sal equivale a lavar con agua dura directamente.
Lavavajillas recomendados de fácil limpieza
Conclusión
Cinco minutos a la semana con el filtro bajo el grifo marcan la diferencia entre un lavaplatos que funciona bien y uno que lava a medias y huele mal. Añade el ciclo de vinagre mensual y la limpieza profunda semestral y el electrodoméstico durará bastante más de lo que duraría sin ese mantenimiento básico.
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